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La reminiscencia platónica

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En la abundante y rica historia del pensamiento griego, pocos autores han despertado tal admiración y han tenido tanta influencia en la posteridad como lo ha tenido, Aristocles, hijo de Aristón, más conocido como Platón. Alumno de Sócrates, filosofo, genio, consumado poeta, pese a las críticas que reciben estos en sus obras, Platón es por encima de todo un artista.

Todo hombre es un claro reflejo de su sociedad y su época, su vida como su obra es un espejo de su tiempo. En tal caso nunca deberemos entender su pensamiento como algo acabado, sino que muy frecuentemente este sufre una continua evolución, con constantes avances y retrocesos[1], de acorde con su propia dinámica interna y las influencias externas. Es un punto que deberemos tener muy presente para un correcto conocimiento del nous (pensamiento) platónico. Muchos son los aspectos de interés de sus diálogos[2] , la Dialéctica, la teoría de las Ideas, su concepción del amor e incluso sus mitos, arte en el que se revelo como un consumado maestro. Uno más de estos aspectos es su visión del alma y la teoría de la reminiscencia o anámnesis, que vamos a tratar con profundidad, por supuesto como en todo pensamiento o cultura, no hay puntos aislados o inconexos. Lo que es aparentemente asociable, encontramos que tiene relación en el universo mental del individuo. Así encontramos que tanto alma y anámnesis, están en total dependencia del nous platónico.

La aparición del alma en los diálogos de Platón, supone una ruptura y una novedad en su discurso. En los llamados diálogos de juventud, encontrábamos a un Sócrates preocupado de definir la areté[3] vocablo demasiado rico y complejo como para poder aceptar la palabra Virtud como su significado idóneo y que debe de interpretarse como "la excelencia humana". La pregunta por la areté pasa a un segundo término en los siguientes diálogos que marcan la llamada etapa de madurez. Esta nueva período, se inicia tras su vuelta de su viaje a Sicilia, donde habría entrado en contacto con las comunidades pitagóricas. De esta nueva influencia en el kosmos platónico, aparecen el alma y la anámnesis. Ambas son por primera vez citadas en el dialogo del Menón, para sufrir un proceso de desarrollo en los siguientes diálogos, el Fedón, el Banquete y el Fedro. Menón.

La primera ocasión en la historia del pensamiento griego que aparece el término anámnesis, se produce en el Menón[4], diálogo escrito por Platón tras su vuelta de su viaje en 390 a.c de Sicilia, donde había entrado en contacto con las comunidades pitagóricas. La acción al contrario de lo que ocurre en anteriores diálogos, no versa sobre el problema de la areté aunque la acción se inicie en la búsqueda de la misma. Al preguntar Sócrates que es la areté, Menón como buen alumno del sofista Gorgias, responde diciendo que existen varios tipos de virtud lo que es rechazado de inmediato por la filosofía socrática. Tras hacerle ver a su oyente que ha de existir una concepción de la?areté?universal, la conversación concluye en una aporía, como en otras ocasiones. ¿Cómo se puede encontrar lo que uno no conoce? ¿y si conoce el objeto de su búsqueda como sabrá que finalmente lo ha hallado?. Menón admite que su mente se ha quedado paralizada como si hubiese tocado un pez raya, Sócrates con su habitual ironía le responde que su ignorancia debe ser contagiosa. En este momento se observa en el diálogo, como en el resto del pensamiento platónico que ha tomado un nuevo curso. En efecto, Sócrates se había detenido siempre en el no saber. Platón en cambio, se siente impetuosamente empujado a seguir avanzando hasta llegar al saber[5] . Para contestar a la pregunta de Menón, Sócrates recurre a la tradición. Apoyándose en el testimonio de Píndaro y de autoridades religiosas, que se identifican muy probablemente con las comunidades órficas o pitagóricas, consigue que se acepte la inmortalidad del alma. La cual habría vivido muchas vidas, tanto en el más allá como en la tierra, por lo que habría visto y conocido todo lo que existe en ambos mundos. De todo esto podemos deducir que el conocer, como el descubrir no es más que recuerdo o reminiscencia. El alma al reconocer un objeto puede remontarse al resto, ya que existiría una clara relación, entre la parte y el todo[6] . Sorprendido por la argumentación de Sócrates, Menón pide que le dé una demostración de todo lo dicho. Sócrates accede iniciando una conversación, con el esclavo de Menón, hombre no instruido. Mediante el consabido sistema de preguntas y respuestas, Sócrates ayuda a su oyente a encontrar por si mismo la verdad[7] , que surge de su propio espíritu, en lo referente a varios problemas de geometría y matemáticas, sumamente difíciles incluso para un hombre cultivado, obteniendo siempre la respuesta acertada. Concluida la conversación con el esclavo, el diálogo vuelve a la cuestión planteada al principio del mismo en torno si es posible enseñar la areté, obteniendo como respuesta una afirmación. Tras haber defendido la teoría de que conocer es rememorar, el conocimiento parece quedar abocado a la propia naturaleza del individuo, de la que necesariamente a de partir, pues tanto Platón como Sócrates pensaban que todo saber era interior, al contrario que los sofistas que lo consideraban como algo transferible entre maestro y alumno. No obstante en la filosofía de Sócrates, la areté?es un saber, como ya se vio en el Protágoras, razón esta por la que el Menón no acaba en un aporía como en anteriores diálogos.[8]

Fedón.

Se trata sin duda alguna de una de las obras más conocidas de Platón. El diálogo, es una narración de Fedón a Equécrates, en el que se explica la razón de la tardanza de la muerte de Sócrates. El día de su muerte sus alumnos y amigos, se acercan muy apenados, por la eminente tragedia que se avecina, pero su tristeza es un claro contraste con la serenidad con la que Sócrates les recibe y les invita a charlar con él por última vez. Cebes y Simmias, comienzan su charla, sobre la paradójica cuestión de porque la muerte es una bendición y el suicidio un mal. Sócrates, explica entonces la razón de su tranquilidad, relatándoles su creencia en la existencia en otra vida, mucho mejor que esta en la que los dioses seguirán acompañándolo. La filosofía es entendida aquí como una preparación para la muerte, el deseo último de todo hombre. Ante la sorpresa de sus oyentes, alega que siendo el alma, psique, la parte más importante del ser, y que esta estando influenciada por los sentidos y las apetencias en vida, se librara de todo esto con la llegada de la muerte, obteniendo así el conocimiento verdadero. Sus interlocutores acceden gustosos, a aceptar la tesis de Sócrates siempre y cuando se pueda demostrar la preexistencia del alma sobre el cuerpo. Una comparación de la muerte con el sueño, hace introducir el tema de la anámnesis en la discusión. El recuerdo de la semejanza de un objeto con otro cualquiera, debe de proceder según Sócrates de una existencia anterior, pues sólo así se entiende que la idea de igualdad este dentro de nosotros[9] . El filosofo, cuya vida se considera un entrenamiento para la muerte, comprende que el alma mira el mundo encerrada en una prisión que es su cuerpo, que determina totalmente su manera de conocer, a través de los sentidos, los placeres y el deseo. Ni Simmias, ni Cebes quedan contentos con esta explicación y defienden la posibilidad de que el alma, sea en realidad una unión de contrarios, una armonía y que esta no subsista tras la muerte. Sócrates objeta a Simmias que es más fácil entender que subsista lo simple que lo compuesto, que afirmar la existencia de una armonía, sería renegar de la anámnesis, premisa digna de ser tenida en cuenta, por su propia validez. La refutación a los argumentos de Cebes es más compleja. En ella el propio Sócrates hace balance de los primeros pensadores helenos, especialmente de Anaxágoras, para pasar a definir su método. Este es creyente de la existencia de un bien " en si", que al igual que la belleza que hace que las cosas sean bellas, hace que el alma sea inmortal. No es por tanto la vida lo que hace que el cuerpo este vivo sino el alma. Esta es inmortal e indestructible, pero tras la muerte debe de rendir cuentas en la otra vida. Así un alma contaminada por los placeres será castigada, mientras que el espíritu del filosofo es recompensado.

El Fedón presenta notorias diferencias respecto al Menón. Es la primera vez que Platón expresa su teoría de las ideas de forma clara, que aparece en el Fedón fuertemente identificada con la anámnesis, que es utilizada como prueba de la inmortalidad del alma[10] . El alma esta claramente diferenciada del cuerpo, más que en ningún otro caso, existiendo una ruptura total entre ambos. La psique es el medio por el cual se capta las realidades eternas, las Formas o Ideas[11] . Esta es simple e inmortal y opuesta a la muerte.

Fedro.

Se inicia cuando un entusiasmado Fedro cuenta a Sócrates un discurso de Lisias sobre la conveniencia de que un muchacho entregue sus favores a un amante frío que a uno enamorado. La replica de Sócrates comienza definiendo el amor como "deseo irracional de la belleza", adoptando el punto de vista de Fedro, para después rechazarlo por instigación de su daimon. El amor es un dios y considerarlo un mal no deja de ser una blasfemia. Si bien el amor es una locura[12] no siempre esta es un mal. Ante la necesidad de demostrar el amor como algo divino, se introduce en la charla el alma. Esta es inmortal y principio universal de movimiento, y cuya naturaleza plasma perfectamente Platón en uno de sus mitos más logrados. Se compara a un carro, tirado por dos caballos alados y dirigido por un auriga. En el caso de los dioses conductor y caballos son buenos, mientras que en los demás seres, hay uno bueno y otro malo lo que dificulta la labor del auriga. La psique se ve provista de alas y acompaña a los dioses[13] en un cortejo celeste, con doce compañías, una por cada divinidad, comandadas por Zeus. En su viaje al otro mundo, la psique contempla las entidades celestes, pero su ascensión se ve entorpecida por el caballo malo, que anhela volver a la tierra, mientras que los inmortales alcanzan su objetivo sin problemas, nutriéndose de las cosas eternas, la verdadera realidad. El conocimiento, la justicia y la templanza les son revelados, mientras que las almas continúan su andadura por el mundo celeste teniendo solo una visión parcial de lo eterno, al ser continuamente molestados por los caballos o bien no logran su objetivo y caen, luchando con sus compañeras, pierden sus alas y retornan.

Tras la caída del alma, esta se sume en el olvido y dependiendo de la cantidad de realidad que ha logrado asimilar, adopta la forma de un cuerpo con una determinada orientación en la vida (filosofo, rey, político, atleta, profeta, poeta, artesano, sofista y tirano). Es un proceso cíclico en el que el alma se reencarna de manera continua siendo castigada o recompensada dependiendo de lo hecho en su vida anterior y del que sólo el alma del filosofo conocedor de las verdades eternas es capaz de escapar. Es en virtud del cuarto tipo de locura divina, el amor, como el alma contemplando la Belleza, recuerda su pasada estancia en el mundo de lo eterno. Creciendo en su interior la añoranza ansía regresar, surgiéndole las alas[14] al igual que a un niño le crecen los dientes y la elevan a la realidad suprasensible. Gracias a la semejanza de la belleza de este mundo con la del eterno, le permite recordar lo que vio en su viaje anterior. Sin embargo no todos tienen la misma facilidad para recordar, mientras que el filosofo alcanzó a ver por unos segundos las Formas eternas, las almas olvidadizas les cuestan más. Platón, describe magistralmente el fenómeno del enamoramiento en el alma tripartita. Al ver el auriga al amado, un deseo enciende todo su ser y le incita a engendrar en este, en la Belleza. El caballo bueno se refrena por vergüenza, aidos, pero el malo se desboca haciendo ningún caso a las ordenes del conductor hasta que finalmente es apaciguado, tras una feroz lucha. Entonces sigue al amado con devoción, produciéndose una relación en la que amante y amado salen beneficiados mutuamente. El diálogo prosigue con una discusión sobre la palabra escrita y la hablada que es ha provocado una gran polémica en torno a la unidad del Fedro[15] .

En el Fedro la evolución de la concepción platónica del alma y la teoría de la anámnesis continua, alcanzando tal vez a escribir sus paginas más bellas. La psique?se nos presenta en una división tripartita[16] , mediante el mito del carro, a diferencia del Fedón donde se nos decía que el alma era simple. Es principio de todo movimiento[17] , por lo que se le considera inmortal. Se explica con más detalle que en otros diálogos como se desarrolla el conocimiento en el alma a través de la anámnesis. La teoría del conocimiento se vincula con la doctrina del eros, donde la Belleza es su causa ultima. Por medio de los sentidos, muy especialmente de la vista, el alma conoce la Belleza terrestre a través de la cual se inicia la anámnesis, pues la Belleza es la única forma terrestre, cuyo doble en la tierra es directamente visible. Es llamada idea suprema y tiene en este diálogo un papel tan importante como la idea del Bien. Esta idea que ya había aparecido con gran importancia en el Fedón, es puente y motor de la comunicación entre ambos mundos. Por último, debemos contrastar la teoría de la anámnesis con la temática principal del diálogo la desavenencia entre el lenguaje oral y el escrito. En el mito de Theuth y Thamus se dice de la palabra escrita "...es el olvido lo que producirán en las almas de quienes las aprendan, al descuidar la memoria ya que fiándose de lo escrito llegaran al recuerdo desde fuera, a través de caracteres ajenos, no desde dentro, desde ellos mismos y por sí mismos". Mientras con las letras el alma conocerá la realidad con formas externas a su propio ser, en la anámnesis donde la memoria juega un papel fundamental, el conocimiento brota del interior. Es un decir continuo de uno mismo con la naturaleza, que se ve alterado cuando se recurre a la creación de Theuth, la escritura. Puesto que en la cultura escrita no existe posibilidad de anámnesis, forma valedera de conocimiento en el pensamiento de Platón, esta es rechazada. Así comprendemos los inicios del diálogo, el final explica un principio donde Fedro prometía contar a Sócrates todo lo concerniente al discurso de Lisias que su memoria le permitiese recordar, escondiendo sin éxito el manuscrito que Sócrates le obliga a leer. Su conocimiento transmitido por la palabra escrita queda empequeñecido frente a la anamnesia[18] .

El alma y la anámnesis en el resto del corpus platónico.

Si hay un diálogo de sobra conocido por el gran público es el Banquete y la República de Platón. No se menciona implícitamente a la anámnesis, pero si toca temas interesantes para este trabajo. El Banquete supone una recuperación de lo emotivo en las obras de Platón. Hay un sensible cambio entre el Fedón y el Banquete, el primero defiende la muerte como culmine de la labor del filosofo, en el segundo se hace uno de los más cautivadores elogios a la Belleza que ha dado las letras griegas. Concluidos los discursos de los otros comensales, Sócrates relata las enseñanzas de Diotima. La atracción irresistible del hombre hacia la Belleza, es considerada como un apetito, epithoumia, que desencadena el eros. Un amor a la Belleza que como ocurría en el Fedro hace trascender a la persona a una fase superior de conocimiento.

En la República, son muchas y constantes las menciones que se realizan del alma. Aparece en el libro IV una división en tres partes, que prolonga la visión de la misma como un carro alado vista en el Fedro. Al analizar un deseo cotidiano como puede ser la sed y del hecho que no bebamos pese a nuestra necesidad, se deducen tres partes en la psique. Una parte pasional, a la que se opone la racional y por último el thymos o sentimientos. La división se ve reafirmada por la historia de Leoncio. Paseando por el Pireo no pudiendo controlar el deseo irresistible de ver unos cadáveres, encolerizado consigo mismo corrió gritando "aquí tenéis a posibilidad de saciaros con este horrible espectáculo"[19] . Otra referencia importante al alma y a la teoría de la anámnesis, es la historia de Er, hijo de Armenio, un panfilio que tras haber muerto en una batalla despertó en la pira funeraria y relato lo que había visto en el inframundo. En el momento que salió su alma de su cuerpo, esta se mezclo con una innumerable cantidad de ellas. Entre dos regiones estaban sentados los jueces que decidían el destino final de la psique??Las que habían llevado una vida justa, marchaban por el camino de la derecha, con su dictamen por delante, en cambio las que se consideraban perniciosas eran obligadas a tomar el camino de la izquierda, que conducía a los Infiernos, con su sentencia en la espalda. Al llegar el turno de Er "los jueces decidieron que era preciso que llevase a los hombres la noticia de lo que pasaba en el otro mundo, y me mandaron que oyera y observara en aquel sitio todas las cosas de que iba a ser testigo". Las almas que descendían al mundo subterráneo, estaban sucias e impuras, debían de redimir sus culpas hasta que se les permitiera regresar. Diferente era el caso de los tiranos como Ardieo, que eran conducidos al Tártaro. Prosiguiendo su viaje Er contemplo el uso de la Necesidad (ananke?, a cuyo alrededor estaban sentadas las tres Parcas, Laquesis que cantaba el pasado Cloto, el presente y Atropos lo venidero. Seguidamente se produce un sorteo donde las almas deciden por si mismas que cuerpos van a escoger. Unos aceptan la tiranía siendo su destino el devorar a sus hijos, otros recordando sus infortunios en su vida anterior, toman el cuerpo de animales, como les sucede a Orfeo, Ayax y Agamenón. Confirmada la elección por las Parcas, el alma junto a su genio proseguía hacia el trono de ananke. Atravesaban la llanura del Leteo, olvido donde experimentaban un calor insoportable. Al final del día llegan las almas al río Ameles[20] , cuyas aguas no pueden ser contenidas por ningún recipiente. Beber de las aguas del Ameles, implica irreversiblemente el olvido. El alma que prueba esta agua se libera de sus preocupaciones, entra en un placido sueño que es despertado por el estruendo del trueno que ahuyenta a las almas como estrellas errantes. Si en el Fedro y en el Banquete se mostraba como era posible la comunicación entre nuestro mundo y las Formas eternas a través del recuerdo, en el final de la República se retrata como por medio del olvido el alma vuelve a la tierra.

Un diálogo donde los expertos han creído que Platón renunciaba a la teoría de la anámnesis es el Teeteto[21] . Platón habla del proceso de aprendizaje y lo compara con coger pájaros y meterlos en la pajarera. Aquí Sócrates revela que la pajarera en la cual se introducen las aves, esta vacía cuando nacemos. Por lo que muchos han defendido que Platón abandonaba la doctrina de recuerdo como conocimiento, en favor de una concepción empírica de la realidad, aunque sin mucho éxito.

Orígenes del alma y la anámnesis en el pensamiento griego.

Como todas las palabras griegas el concepto de psique abarca un campo semántico muy amplio y rico. Desde el volar de una mariposa, hasta el soplo vital de un hombre, encontramos un uso frecuente y adecuado del término. En Homero, el alma era algo intangible e invisible, que solamente cobraba vida cuando acontecía la muerte. No es más que una imagen, con existencia pero no con vida. El hombre homérico no tiene noción de que su alma sea inmortal. Uno de los ejemplos más claros, lo encontramos en la Odisea, en el descenso de Odiseo a los infiernos y su diálogo con Aquiles. Las almas carecen de vitalidad, hasta que han bebido la sangre del sacrificio[22] . La revolución jonia y la aparición del pensamiento racional, marcaría una nueva concepción del alma como generador del movimiento, se trata de la teoría del hilozoísmo formulada por Alcmeón y que Platón retoma en el Fedro. Sin embargo las doctrinas cuyas influencias serían más fuertes, tienen poco de racional y mucho de mistéricas, como el orfismo, el dionisismo y el pitagorismo. En pleno siglo VI donde la luz del naturalismo brillaba como una nueva estrella se gestan las bases de estas doctrinas. El origen de Orfeo, esta oscurecido por la leyenda, creada por Onomácrito en tiempos de Pisístrato y al hecho de que su figura, como dice Jaeger no fuese monopolio de ninguna secta en particular. A parte de la cosmogonía que canta la creación del mundo a partir de un huevo y la entidad Fanes, una de las historias más sugerentes y fascinantes del orfismo es la muerte y resurrección de Dioniso. Los titanes habrían atraído la atención del niño Dioniso, mostrándoles al pequeño un rombo, una peonza, manzanas y un espejo. Al ver su imagen reflejada en el espejo el niño dios queda perplejo, momento que los titanes aprovechan para acercarse y golpearle. Comenzando una extraña labor culinaria, en el que los miembros son desgarrados, para después ser hervidos y luego asados. Zeus encolerizado fulmina a los Titanes, de cuyas cenizas surgirá la humanidad. Así se explicaba la existencia de un componente divino en el hombre, Dioniso y uno irracional los titanes[23] . Para deshacerse de esta culpa con la que cargamos por el salvaje acto de los titanes, existen una serie de reglas en las que nos debemos iniciar (teletai)para lograr la salvación. En cuanto Dioniso, se pensaba que tenía un origen ajeno a Grecia, se le llamaba el extranjero, pero los estudios de las tablillas micenicas han demostrado que su cuna de nacimiento es la Hélade. Su culto tiene muchas variantes como en el caso de Orfeo, llegando incluso a ser asimilado a los misterios de Eleusis. Dioniso es el dios de la locura, manía, entrar en contacto con el supone salir de nuestra intimidad para conocer al otro, lo que Gernet llamaba la "alteridad", es el que libera, Lysios[24] . El tercero de estos movimientos religiosos, el pitagorismo, supone la primera mención segura de la inmortalidad del alma. Su similitud con el orfismo es sorprendente, de hecho, Ion de Quíos nos dice que su fundador, Pitágoras escribió versos bajo el nombre de Orfeo. Pitágoras, fue el creador de la escuela como forma de enseñanza, y si bien se trataba de un sector marginal de la sociedad, al contrario que el orfismo, no se aislaba, sino que pretendía la consecución del poder. Sitúo el número en un lugar, que ningún otro pensador había puesto antes. No obstante no debemos de engañarnos, en Pitágoras, mística y religión, predominan sobre la razón. Se le atribuye, la formulación de la metempsicosis o transmigración, que defiende la teoría que el alma se reencarna continuamente en distintos cuerpos. Los pitagóricos, pensaban que podían alcanzar a conocer sus vidas anteriores, con un entrenamiento adecuado de la memoria. No cabe la menor duda de que el pitagorismo se mostró como un elemento capital, en la creación del pensamiento de Platón[25]. La última corriente que moldeo la concepción griega del alma, procede del exterior, es lo que se conoce como chamanismo griego. Estos chamanes, serían unos hombres extraordinarios, lo que se conoce como hombres divinos, capaces de provocar la lluvia, de rescatar a un alma del averno o ascender a los cielos. Acciones que se atribuyen a personajes tan enigmáticos como Abaris, Aristeas, Zalmoxis, Hermótimo y Epiménides. Es propio de chamanismo la necesidad, de aislarse del mundo, de vivir en soledad y llevar un régimen privativo, ascesis, para ser capaz de realizar el viaje chamanico. Claros ejemplos son los casos de Hermótimo, cuya alma viajaba por mundo, no pudiendo regresar al quemar sus enemigos su cuerpo y el de Aristeas que al entrar en trance ascendía a los cielos como un pájaro. El chamanismo, habría aportado a Grecia, 1. la capacidad de comunicar al hombre con sus dioses, sin depender del capricho de estos, 2.un concepto de iniciación y ascetismo y 3.el dualismo entre el cuerpo y el alma, soma sema, el cuerpo es la cárcel del alma. Resulta tentador comparar la ascensión de Aristeas, con el viaje del alma en el Fedro y el ascetismo de los chamanes con los guardianes de la República[26] o con algunas de las historias que se contaban sobre Pitágoras o Empédocles.

Conclusiones.

De todo lo expuesto, se habrá inferido que la anámnesis es un concepto muy complejo, surgido en el sustrato de una cultura no menos prolífica, moldeada en la mente de un artista y un genio. Intentar por tanto ver su origen en alguna de las religiones mistéricas es dar una visión limitada de la misma, ya sea el pitagorismo como lo hace Cornford[27] , el chamanismo en el caso de Dodds[28] , o el orfismo en Guthrie[29] . Tampoco debe de olvidarse, la fuerte tradición de la cultura aristocrática, que defendía la existencia de una naturaleza inmutable en el hombre que marcaba su desarrollo, siendo inútil el aprendizaje, al menos como lo entendían los sofistas, pues se trata de "aprender lo que ya se sabe" o "llegar a ser lo que se es[30] ". Lo cierto es que la reminiscencia platónica, responde a una necesidad inherente en todos los griegos como en el propio Platón, el devenir temporal. Platón era consciente que vivía en mundo donde todo, estaba sujeto a la ley del cambio, donde el río del tiempo que fluía constantemente, amenazaba con arrastrarle, hasta el olvido, que se consideraba como la muerte en vida. La consciencia del devenir implica la necesidad de lo estable, en definitiva de un orden incorruptible. Esta urgencia vital, es aliviada por Platón como bien es sabido, mediante la creación de la teoría de las Ideas. Pero al situar a estas en un mundo ultraterrenal, se le niega al hombre la posibilidad de conocerlas. La doctrina de la anámnesis, vendría a suponer un puente entre lo temporal y lo eterno. Una lucha con el tiempo, en el intento de arrancarle los recuerdos del pretérito. Tener una memoria absoluta significaba como en el mito de Etalida, hijo de Hermes, a quien su padre concedió una memoria incorruptible, la inmortalidad. La propia Mnemosyne era en la mitología una titánide hermana de Cronos, el tiempo que lo devora todo. El recuerdo del pasado supone un esfuerzo doloroso, por salir de nosotros mismos y nuestra existencia, que no obstante como dice Vernant significa el olvido del presente. Al contrario que la memoria de los pitagóricos, Platón no busca, reconstruir los acontecimientos ocurridos en el pasado, muy al contrario, ansía escapar de él, para poder unirse con lo divino[31] . Mediante la razón el alma, puede realizar esta acción, alcanzar a conocer las Formas, pero para ello y esto es lo paradójico se precisa de los sentidos tan denigrados en el pensamiento platónico. El ojo, el más positivo de los sentidos es el que activa el recuerdo. "En cierto sentido el hombre es en su naturaleza misma mirada" lo que implica que ver y saber son una misma cosa pues el conocimiento se explica por la visión. Es decir "conocer es una forma de ver. En segundo lugar ver y vivir son una misma cosa. Para estar vivo hace falta ver la luz de sol y a la vez ser visible a los ojos de todos[32] ".Es por tanto la anámnesis un proceso doble, que se opone a la palabra escrita, protegida de la Musa, pero que sólo produce el olvido, pues el liquido que las sustenta (la tinta)fluye inexorablemente como las aguas del Ameles.

NOTAS

1- E. R. Dodds Los griegos y lo irracional. Alianza, 1980. Pg196.

2- E. Lledó La memoria del Logos. Taurus, 1984. Pg135 y ss. El autor señala con acierto, la propia originalidad del discurso platónico, ya que su modo de expresión el dialogo, es un coloquio del individuo consigo mismo, lo cual resulta posible, porque el "alma es sujeto y objeto de este diálogo, es quien dialoga, y es, al par, lo dialogado, es conversador y tema de conversación".

3- Para una correcta definición del concepto de areth véanse Paideia F.C.E. México, 1957. W. JAEGER, pg 19-29 y La Democracia ateniense, Alianza. F. RODRÍGUEZ ADRADOS, pg 36-49. Ambos hacen incidencia en su evolución de un concepto de moral agonal a un valor ético.

4- Sobre el diálogo, su cronología y su inserción en el corpus platónico, véanse W. K. C. GUTHRIE Historia de la filosofía griega, IV, Gredos, pg 231-60.

5- W. JAEGER op.cit, pg. 558.

6- E. Lledó op.cit, pg147-48. Lledó señala con acierto la diferencia principal entre anámnesis y la forma común de conocimiento. Mientras que este último, tiene una total dependencia del objeto, en monon, limitándose a la reproducción del mismo, siendo por tanto imposible la idea de un progreso en la investigación. En la anámnesis, la relación es inversa, gracias a "la intima relación existente en la naturaleza" (81d) con todas sus partes, talla panta. Es la posibilidad de conocer a partir de lo individual lo universal, lo que le hace superior al resto. En una concepción así del conocimiento, la idea de progreso es algo implícita, pues "la proyección del presente no es hacia el pasado, sino hacia el futuro, de este recibe sentido y plenitud. Si en un orden general, puede determinar incluso condicionar el presente, es el futuro quien libera muchas veces de esa determinación. Platón marca en la anámnesis, la orientación hacia el futuro, al hacer del zhtein (investigación) un componente fundamental".

7- "Hay en el hombre, opiniones verdaderas, que despertadas mediante preguntas llegan a ser saberes" (86a). W. Jaeger op.cit, 558-59pg y W. K. C. Guthrie op.cit, 235pg, destacan la costumbre de Sócrates de llevar a su oponente a un estado de confusión total, para luego ayudarlo, como si una partera se tratase a "parir" bellos pensamientos. F. M. Cornford describe el proceso "Comenzará por cofundirlos para que estos adviertan cuán poco es lo que saben y estén listos para indagar la verdad en su compañía. Una vez que ya ha principiado lo que propiamente es la investigación, Sócrates trata al partido opuesto como partícipe y aliado en la búsqueda, y no como oponente" (Antes y después de Sócrates. Ariel, 1980. Pg41).

8- En cuanto a la opinión de los estudiosos sobre el Menón es dispar, Guthrie, cree que el Menón supuso el momento "en que Platón fue más allá del Sócrates histórico, para suministrar a su doctrina unos fundamentos filosóficos propios". F. M. Cornford señala que "la memoria que supone la doctrina de la anámnesis es una memoria impersonal. Sus contenidos son los mismos en todos los seres humanos" (Principium sapientiae. Los orígenes del pensamiento filosófico griego. Visor, 1987. Pg76). Lledó esta más interesado en destacar, el proceso de la anámnesis en el contexto del diálogo, considerándose al logos, es decir el lenguaje como el medio imprescindible para que se produzca el conocimiento (op.cit, pg222).

9- Esta hipótesis que enlaza con lo anteriormente dicho en el Menón, la interrelación de las partes de la naturaleza entre sí, es uno de los requisitos de la teoría de las ideas. G. M. A. Grube observa que en el diálogo del Menón no aparece ninguna mención a la teoría de las ideas, sino simplemente "aquello que el alma ha aprendido", expresión que el propio Grube tilda de "gran vaguedad". El objeto de conocimiento o las cosas que el alma recuerda no son definidas satisfactoriamente (El pensamiento de Platón. Gredos, 1973. Pg 36-7). En cambio en el Fedón, las ideas ya están claramente delimitadas como la finalidad de la búsqueda del alma.

10- E. Lledó op.cit, pg14; "Sin embargo en este diálogo la anámnesis es un argumento más para probar la inmortalidad del alma... la anámnesis ha quedado reducida en el Fedón a establecer un puente entre la sensación y las Ideas". La teoría señala Lledó no se ve modificada pero se ve adecuada a la temática del diálogo y al papel que ocupa en este. Guthrie respalda este parecer al decir que " el Fedón trata de la inmortalidad del alma y la bienaventuranza de los sabios y los buenos. La doctrina de las Formas eternas en sí (que nunca se discute, sino que se da por supuesta, 65d) y la teoría de la anamnesis son las bases del tema central".

11- E. Rohde "El alma es además incorpórea; pertenece al reino de lo invisible, que es para esta teoría inmaterialista el más real de todos, más real, que la más grávida de las materias. No es una de las ideas ni comparte una de ellas, la idea de la vida en mayor medida que los fenómenos comparten las ideas correspondientes. Se halla, sin embargo más cerca del reino total de las ideas eternas que nada que no sea por sí mismo idea; es de todas las cosas del mundo lo que más se asemeja a la idea "(Psique. La idea de la inmortalidad del alma entre los griegos. F.C.E México. Pg243). También Guthrie op.cit, pg348, se opone a la identificación del alma con las ideas, defendida por algunos estudiosos; "Hackforth supuso que Platón la concibió como Forma inmanente sólo con miras a este argumento y que volvió, antes del final del diálogo, a la concepción de la misma como un sujeto que posee una Forma. Keyt dice que Platón trato al alma como si fuera una Forma inmanente... Yo no creo que Platón haya considerado el alma individual o colectivamente, como una Forma. Por una razón el alma conoce. Las Formas son conocidas no conocen".

12- Se distingue 4 tipos de locura, la locura de la profecía que es lo propio de la Pitia, la locura de la posesión divina, la locura de las Musas y la que provoca el amor o eros. Cf. Dodds op.cit, pg 204 y ss.

13- Tanto para Sócrates como para Platón la verdad se alcanzaba de forma conjunta, siendo quizás uno de los ejemplos más claros el Menón donde Sócrates guía al esclavo en su pesquisa.

14- El amor como un sujeto alado aparece por primera vez en Eurípides Hipolito. 1270-75 y Aristófanes Las Aves 1738.

15- Véase el capítulo dedicado al Fedro en la obra de Guthrie, op.cit, pg 396-400. Jaeger se muestra categórico al afirmar que nos encontramos ante la obra platónica en la que más ha vacilado la posteridad, pero en la que si existe una unidad temática "la retórica", presente en las dos partes que componen el diálogo, que significaría un nuevo acercamiento de Platón a la complejidad de este problema (op.cit, 984-85pg).

16- Guthrie op.cit, pg404-8. Si bien en el Fedón se entendía como una facultad de conocer, su tarea no podía culminarse por la influencia de los sentidos y los placeres, a los que el cuerpo somete constantemente al alma. En el Fedro los vicios corporales son asignados al alma, "en el Fedro ha empezado Platón a ver como algo ilógico el atribuir las emociones y los deseos exclusivamente al cuerpo. La concepción del alma como fuente última de la vida y movimiento excluye esto, porque sin el alma todo cuerpo es simplemente inerte y carente de vida. De algún modo el alma tenía que ser no sólo el nous sino también fuente de pasiones y de deseos". Erwin Rohde incide en la imposibilidad del hecho de que el alma se identifique totalmente con el cuerpo, no obstante siendo tan fuerte la influencia del cuerpo sobre esta, puede ser contaminada o corrompida, puesto que "el alma no es inmutable como las ideas a las que se asemeja" puede inculcársele algo de "corporal" (op.cit, 244pg). Grube rechaza la posibilidad defendida por algunos autores de que la división tripartita del alma proceda del pensamiento pitagórico y su doctrina de los tres tipos de vida, " pues la diferencia esta mientras que en el Fedón (y los pitagóricos) hablan de tres tipos diferentes de hombres, en la República y en el Fedro aquellos pasan a ser tres partes de una misma alma" (op.cit, pg207-8). Nunca existió una división profunda del alma.

17- Guthrie op.cit, 402-3 pg; Observa que si bien se trata de un argumento nuevo en Platón, este ya había sido formulado por los filósofos jonios y su teoría del hilozoísmo. Pero para el filósofo ateniense, "la vida (alma) y la materia no eran lo mismo, y el ve al alma como el principio automotor que comunica su propio movimiento al de otro modo cuerpo inerte, haciéndole así animado, dotado de alma emyucon".

18- Fedro 274e-275a. Para una visión más amplia del tema Emilio Lledó El surco del tiempo. Meditaciones sobre el mito platónico de la escritura y la memoria. Crítica. Pg 62-86.

19- República, 439e.

20- C.f. J. Pierre Vernant Mito y pensamiento en la Grecia clásica. Ariel. Pg118-34, Pedro Azara La imagen y el olvido. El arte como engaño en la filosofía de Platón. Siruela. Pg209-23 y Marcel Detienne Los maestros de la verdad en la Grecia arcaica. Taurus. Pg129 y ss. Ambos coinciden en señalar que Ameles, no era el nombre usual que se le otorgaba, al río del Olvido en Grecia sino Lete. La raíz Melete, de la que deriva el nombre de Ameles, significa esfuerzo o ejercicio. Como el río, las Danaides en los infiernos se esfuerzan en traer agua que no puede ser retenida. Esta imagen ya se mencionaba en el mito final del Gorgias, con la descripción del placer como una vasija agujereada imposible de llenar. El alma, dice Vernant se deja persuadir en el mundo subterráneo, por que ya ha sido engañada en la tierra por los sentidos y los placeres.

21- C.f. F. M. Cornford La teoría platónica del conocimiento. Paidos. Pg127-30 y I. M. Crombie Análisis de las doctrinas de Platón. Teoría del conocimiento y de la naturaleza Vol II, Alianza, pg136-48. Crombie no deduce del texto una necesaria contradicción de la doctrina de la anámnesis. Lo que se recuerda en un sentido pleno, es aprendido, pero de no ser así entonces no lo conoce, es decir "el proceso de capturar pájaros se refiere a proceso de llegar conscientemente a conocer algo, entonces hemos de esperar que la pajarera este vacía en el momento de nacer, pues la doctrina de la anámnesis no requiere que tengamos ningún conocimiento actual que potencial antes que lo recordemos". 22- Odisea XI, 216. Sigue siendo fundamental la obra de Rohde, op.cit, pg10 "El hombre según la concepción homérica, la de su corporeidad perceptible y la de su imagen invisible, que cobra vida propia y libre solamente después de la muerte. Esta imagen invisible y solamente ella, es la yuch". Una visión más resumida es la que nos ofrece A. Gómez Robledo Platón. Los seis grandes temas de su filosofía, F.C.E México, pg302-21.

23- Sobre el orfismo pueden consultarse; W. Jaeger La teología de los primeros filósofos griegos. F.C.E México. Pg60-76, en lugar de analizar la "exagerada influencia" del orfismo en la filosofía, Jaeger demuestra con acierto el influjo de los primeros teólogos griegos en esta doctrina; Marcel Detienne La escritura de Orfeo. Península. Pg94-107, analiza la relación existente entre Apolo, Dioniso y Orfeo y en la muerte de Dioniso Taurus, pg129-69, estudia con detenimiento las características del cocinado de Dioniso y las del sacrificio normal llegando a la conclusión, que el mito explica la adversión al sacrificio sangriento y los titanes simbolizan lo brutal, lo bárbaro todo aquello que la ciudad no asimila; E. R. Dodds op.cit, pg133-169, relaciona el orfismo con el chamanismo y J. Pierre Vernant Mito y religión en la Grecia antigua. Ariel, 1991. Pg73-77, siguiendo el discurso de Detienne, define el orfismo como "una búsqueda de la unidad perdida".

24- Para una visión más amplia de Dioniso, Marcel Detienne Dioniso a cielo abierto, Gedisa, pg30-38, se opone a la concepción clásica de Dioniso como "xénos", E. Rohde op.cit, pg142-178, sitúa su culto en Tracia, considerándolo por sus características extraño a la cultura griega y K. Kerenyi Dionisos donde hace un estudio psicológico del dionisismo.

25- Sobre Pitágoras, vease Olof Gigon Los orígenes del pensamiento filosófico griego. Gredos. Pg133-70.

26- El término chamanismo griego fue empleado por primera vez por Dodds op.cit, 133-169. Este considera puede denominarse de este modo a sujetos como Pitágoras y Empédocles, que tienen mucho de magos y al propio Orfeo, cuyo descenso a los infiernos y los oráculos emitidos por su cabeza es algo muy usual en el chaman.. Mircea Eliade El chamanismo y las técnicas arcaicas de éxtasis, F.C.E México, pg304-8, se muestra mucho más cauto que Dodds y añade a lo dicho por este, una comparación del mito de Er con la peregrinación del chaman. En la misma línea se encuentran

27- F. M. Cornford Principium sapientae. Pg114-34 y J. Pierre Vernant Mito y religión en la Grecia antigua. Pg77-9. F. M. Cornford Antes y después de Sócrates. Pg48-70, "El pitagorismo, en efecto le sugirió a Platón la doctrina de la reminiscencia, propugnada allí como solución al problema del conocimiento. La reminiscencia implica además un alma inmortal que puede recordar el conocimiento una vez poseído y olvidado", pg60.

28- Dodds cree que Platón mezcló el racionalismo griego, con ideas chamanicas de origen nórdico, comparando el trance chamanico y la anámnesis, pg197 y ss. Como el mismo había advertido se deja arrastrar por una visión "panchamanista" de las cosas (pg144).

29- W. K. C. Guthrie Orfeo y la religión griega. Estudio sobre el movimiento órfico. Eudeba. Pg165 y ss., se vincula la inmortalidad del alma en Platón con los orficos.

30- Píndaro Olimpica 8.59 y Pitica 2.72

31- J. Pierre Vernant Mito y pensamiento en la Grecia antigua. Pg 89-134; Mnemosyne, poder sobrenatural se ha interiorizado, para llegar a constituir facultad de conocimiento y búsqueda de lo verdadero (113pg).

32- J. Pierre Vernant El hombre griego. Alianza, 1993. Pg22, la paradoja griega por excelencia es que ciego sea sabio, siendo el caso paradigmatico el adivino Tiresias, capaz de conocer el pasado, el presente y el futuro, es decir aquel cuya mirada traspasa el tiempo. C.f, Apolodoro Biblioteca mitológica, I. 4.3, como Orión ciego recuperó la vista al contemplar los rayos del sol.